Mateo 10:24 Una reflexión sobre el pasaje El discípulo es un aprendiz – aprendiz no solamente de la verdad del Señor, sino también de Su humildad. Tiene que seguir a su Maestro tanto en la doctrina como en el sufrimiento. Debe estar siempre a los pies de su Maestro, y nunca en un lugar superior. Así que el verdadero discípulo descubre que para seguir, siempre tiene que descender, puesto que su Maestro es la misma humildad. «Se despojó a sí mismo» (Filipenses 2:7) – Se humilló. Y el discípulo no debe buscar para sí mismo cualquier cosa que es más de lo que su Maestro buscó para sí mismo. «Bástale al discípulo llegar a ser como su maestro, y al criado como su amo» (Mateo 10:25). El Maestro estaba en medio de nosotros como el que servía. Aunque fue Señor de todos, tomó Su lugar como siervo. Y como tal Él glorificó a Su Padre. Y es como tal que nosotros, también, debemos glorificar a nuestro Señor. ¡Oh, quién tuviera este espíritu de abnegación, este sentir que hubo también...
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